Noticias hoy
    En vivo

      Susana Traverso y la vida después de la fama: “No quedé atrapada en el pasado”

      Tiene 67 años y es abuela. ¿Por qué se alejó del medio? ¿Cómo es su vida hoy? ¿Qué hizo en los últimos 20 años? ¿Cómo repiensa el lugar de la mujer? Una charla a fondo.

      Video

      De la publicidad al cine con Alberto Olmedo

      No era fácil ser la deidad de los ochenta. Llevaba a su hijo al Italpark y los motores de los juegos mecánicos se detenían: la atención estaba puesta en cazar su autógrafo. Protagonizaba revistas teatrales y para cruzar la Avenida Corrientes tenía que ser escoltada por la policía. Se separaba y los paparazzi se plantaban como árboles en su puerta. Con el corazón destrozado, Susana esperaba el disparo y cuidaba no perder el glamour de tapa: disimulaba el llanto y se ponía el tapado de piel sobre el camisón para acompañar a su hijo hasta el micro.

      Hubo un tiempo en que Susana Traverso fue la foto de la Argentina. Al menos de una Argentina, la del destape, la del cine y la TV en dictadura, la de la transición a una democracia bebé. Hoy solo piensa en la bebé Sofía, su primera nieta. Miss No toca botón es ahora la abuela Susi, 67 años, un precepto irrompible: el atrás queda bien encerrado en la tapa de Radiolandia 2000 o en el VHS de Mirame la palomita. No hay melancolía, no hay necesidad de Rewind. La vida siguió su curso natural. El anclaje nostálgico no es asunto suyo, es potestad del público.

      -No me quedé atrapada en el pasado.

      Susana Traverso en la tapa de Radiolandia 2000.Susana Traverso en la tapa de Radiolandia 2000.

      Sus palabras son coherentes con sus acciones: años de silencio, vida muros adentro, ninguna movida mediática ni intentos de reediciones de archivo. De su último largometraje pasaron 17 años; del anteúltimo, 30. Como si una etapa se hubiera cerrado sanamente. Como si el pasado fuera un fantasma útil para los medios, no para ella.

      Caricatura de la revista Humor. Desnudo en revista Libre. Traverso no necesitaba mirarse al espejo, iba por la calle y el espejo eran los kioscos de diarios. Incluso fue la primera Susana con show propio en la tele. Su programa data de 1986, previo a Hola Susana (Oh, Susana). Luego llegarían el ciclo Bum Bum, por el 13, el pico de la curva y la posfama, la vida con la curva aplanada.

      Junto a las estatuas de Olmedo y Portales (Foto: Marcelo Carroll).Junto a las estatuas de Olmedo y Portales (Foto: Marcelo Carroll).

      "A veces la belleza puede ser una gran cruz", nos dice Adriana Brodsky, la "Bebota", otra ex "chica Olmedo" -si corresponde hoy ese mote patriarcal-, quien también transita las seis décadas. "Pueden pasar cosas que no podés controlar. Siempre hay un loco merodeando". Atractivo y culpa, sensualidad y miedo. El cuerpo como territorio donde la libertad tiene precio. Brodsky dice haber sufrido "la prehistoria". Traverso, no.

      -¿Por qué tomaste distancia del medio?

      -Tomo las palabras de mi mamá, que falleció en 2015: "Fuiste dejando sin querer queriendo". Por un lado de tanto trabajo me estaba perdiendo una parte, casamientos, cumpleaños, fechas importantes de personas importantes. Por otro, cada vez había menos trabajo para una señora. A medida que aumentaba la edad, pocas oportunidades. 

      -Desde afuera se podía pensar que el ambiente te había lastimado, que pegabas un portazo...

      -Te juro por Dios que no hubo un hecho que me causara disgusto. Las crisis continuas del país, aparecía algo, leías un libro de cine y al tiempo te avisaban que se había pinchado. Yo no me fui ni por resentimiento ni quejas. No me quedé agarrada de ese éxito, no quedé pegada a la chica Uvita.

      El shock de esta Susana arrancó gracias a un vino, en los setenta. Uvita, Uvita, ta, ta, ta, ta. Modelo elegida tras un largo concurso en el programa de Pipo Mancera, Traverso terminó retratando en varios spot de TV nuestra cultura alcohólica: "Cada medio segundo, en Buenos Aires se toma una botella", advertía.

      Susana Traverso y su nieta.Susana Traverso y su nieta.

      Nació el 11 de febrero de 1953. Se crió en Caseros, a puro deslizamiento sobre ruedas, patines y bicicletas por calles amigables en la que "el único peligro infantil era la vía ferroviaria". Hija de un técnico textil y una ama de casa, segunda de dos hijos, terminó el secundario en "el Shul", el Instituto Superior Palomar. Apenas graduada, comenzó a trabajar como administrativa en la fábrica de Poxipol.

      Sus ilusiones eran el modelaje y la actuación, pero se inscribió en Abogacía, en la UBA, por recomendación de su padre: "El día que necesites el título, lo sacás del placard y lo usás", le aconsejaba el hombre. El universo de las leyes no duró demasiado.

      "Papá me acompañó y me anoté en el concurso Uvita. Se postularon 3200, yo era la 1069 y le dije a mi padre, "no te preocupes que no voy a quedar, hay chicas Miss Universo". Fueron tres meses de selección. Yo no creía que tenía buenas piernas, ni me sentía preciosa, mi seguridad apareció después de que naciera mi hijo Alan, la maternidad me llevó a un estado de felicidad".

      Susana Traverso en los ochenta.Susana Traverso en los ochenta.

      Lo que siguió fue un tsunami laboral: comenzó a ser la figura de la maquinaria cinematográfica Aries, la dirigió en publicidad Luis Puenzo. Películas de a docenas con Alberto Olmedo y Jorge Porcel. En todo ella era el centro -o la víctima- de la picaresca, de un paradigma que parece paleozoico. Los reyes del sablazo. Las muñecas que hacen ¡pum! Las colegialas. Los hombres solo piensan en eso. Susana quiere, el negro también...

      -¿A qué te dedicaste todos estos años?

      -Al principio reciclaba departamentos, pero me cansé en un país donde la economía siempre es incertidumbre. En 2003 participé de la película Tus ojos brillaban (de Silvio Fischbein), pero no pasó nada. En 2006 me presté a un corto para la Facultad del Cine. Me dediqué a viajar, a lo bello de la simplicidad. Siempre fui muy ordenada y me di todos los gustos, pero nunca gustos extravagantes. Y me dediqué también a ponerme a full de novia con mi actual marido.

      -¿Cómo se encontraron?

      -Una amiga quería que conociera a su novio y yo le decía: "No quiero que me presentes ningún festejante para salir los cuatro". Fue el destino, íbamos a cenar los tres, cuando iban a pasar a buscarme se les quedó el auto en Juan B. Justo y el novio de mi amiga llamó a su oficina y atendió el que iba a ser mi marido. "¿Roberto tenés el teléfono del seguro?", le preguntó. Sin querer armar ningún plan, él se ofreció y pasó a buscarme por casa.

      -¿Y te invitó a salir?

      No. Me llevó al restaurante y se quedó. Las vueltas de la vida: mis amigos terminaron separándose. Nosotros ese día fuimos a tomar un café y nunca más nos distanciamos. Me parecía un encanto, pero yo no proyectaba nada. Yo había sufrido, terminé mal con el padre de mi hijo. Roberto me dijo tiempo después: "A las 10 cuadras que hicimos en el auto yo ya sabía que íbamos a terminar juntos". Nos casamos hace 16 años. Mi hijo Alan fue papá y mi nieta hoy es mi vida.

      Una de las mujeres más famosas de los ochenta.Una de las mujeres más famosas de los ochenta.

      -José María Muscari te invitó a protagonizar "Extinguidas", pero dijiste "no". ¿Te molestaba el título de la obra?

      -El título me parecía horrendo. Le agradecí, pero no soy una persona que viva del pasado. Y hacer de mí no me gusta. Creo en los círculos, etapas que se cierran para no volver a abrirse. 

      -Fuiste la gran belleza argentina. Brodsky nos decía hace un tiempo que había padecido finalmente su belleza. ¿Cómo te llevabas con esa condición?

      -Me gustaba más que pudieran pensar que era buena actriz, pero era difícil. Yo me sentía muy bien con mi cuerpo, pero ¿sabés cuando me empecé a dar cuenta de que era linda? Con los años, cuando necesitás trucos. Porque antes podía salir con el pelo mojado, casi sin peinarme, y cualquier cosa me quedaba bien. No necesitaba nada.

      Susana Traverso y su maridoSusana Traverso y su marido

      -¿Se acercaban de manera violenta, te acosaban por entonces?

      -Nadie me hizo sentir mal en mi trabajo. Te juro que nunca. Y conozco a muchas que nunca fueron molestadas o acosadas. Yo fui muy mimada hasta por el periodismo. La pasaba peor en el subte: no había día en que un viejo no te tocara el traste.

      -¿Pudiste repensar con los años ese cine y esa tele de los que formabas parte, esa cosificación, de mujeres, esos cuerpos objeto?

      -Yo no lo veo así. Era ficción. Nunca lo tomé como personal. Vivía de eso, eso me daba de comer y lo disfrutaba. Mi gran placer era hacer reír a la gente. El hábito no hace al monje y el tema era la actitud: yo no me desnudaba en un jardín de infantes. Además, el cuerpo desnudo es arte. Mirá: yo no soy feminista. Ni creo en el Colectivo de Actrices ese en el que no se mide con la misma vara.

      Traverso junto a Tristán.Traverso junto a Tristán.

      -¿No te sentís parte del feminismo? ¿No te interesa la igualdad de derechos?

      -Yo creo que los derechos los tenemos y hasta hemos avanzado más que los hombres con algunos derechos. Y tampoco me interesa debatir este tema.

      -Vista a gran distancia: ¿Tu experiencia junto Olmedo cómo fue?

      -Al principio le tenía terror porque era muy serio. Yo le decía a su esposa: "¿Por qué quiere trabajar conmigo si ni me habla?". Todo era: "Perdón Susana si te toqué un brazo", "disculpas Susana por lo otro". Era tan respetuoso. De a poco fuimos tomando confianza. Era un cielo de persona, como mi hermano del alma, Javier Portales.

      -¿Qué lugar ocupabas en esos últimos años de Olmedo?

      -Yo tomaba agua mineral o Tab. Nunca una gota de alcohol. Cuando empecé a notar esa vida del último tiempo me empecé a abrir. No vi nada, pero me contaban. Siempre tuve un alerta especial para el peligro. Y no me interesaba ver esa parte. Ojo: eso no hizo que lo quisiera menos. Yo trabajaba, ellos se iban al boliche y yo no. Me iba con mi hijito. Yo tenía otro estilo de vida. Cuando murió era el segundo año en que no trabajaba con él.

      -¿Y cómo te enteraste?

      -Volví de Punta del Este y me sonó el teléfono. Estaba dormida. Me dicen: "¿Te enteraste?". Y mi respuesta fue: "No, ese fue Monzón, chau". Y corté. Cuando me levanto, voy directo a la cafetera y prendo la radio. Caí sentada al piso.

      Susana Traverso hoy.Susana Traverso hoy.

      -¿Sentiste que no pudiste despedirte?

      -No éramos íntimos, eramos buenos amigos, excelentes compañeros. Y no hubo deudas, nada pendiente con él. El "gracias" se lo había dicho a tiempo.

      -¿Estás retirada?

      -¡No! ¡Por supuesto que volvería al cine! Si hubiera podido, hubiera firmado para hacer cine hasta el día en que me muera. Lo amaba. Lloraba el día que terminaba el rodaje. Lamento no haber tenido mente de productora o de directora. Y lamento que no se valoren los años para ser en cine como Jessica Tandy.


      Mirá también


      Mirá también


      Mirá también


      Mirá también


      Mirá también


      Mirá también


      Sobre la firma

      Marina Zucchi
      Marina Zucchi

      mzucchi@clarin.com

      Bio completa

      Tags relacionados