70 veces Rubén Rada: una vida de música y anécdotas

70 veces Rubén Rada: una vida de música y anécdotas

Por Sebastián Esposito
Rubén Rada tiene un disco para presentar, algo que no sorprende, ya que siempre tiene algo fresco entre manos. Hace unos días, por ejemplo, entró a una disquería porteña y pidió su nuevo álbum; le dieron Montevideo en flamante reedición en lugar de Amoroso pop , la obra con la que celebrará sus 70 años en el ND/Ateneo.
Con Amoroso … Rada quiso rendir homenaje al pop y al rock negros y lo que le salió es un discazo para escuchar de principio a fin. De paso, esta obra nos permite abrir las puertas de sus recuerdos de par en par. Él nos dirá que fue ayer “cuando charlaba con [Eduardo] Mateo, cuando tocaba con El Hugo [Fattoruso] en Estados Unidos o cuando iba a ver a Fernando Cabrera y a Eduardo Darnauchans a los boliches, con Urbano [Moraes]”, y enseguida repasa los nombres de sus bandas eternas: “Tótem, El Kinto, Opa… Después de Magic Time , de Opa, me tenía que quedar quieto o ir más pa’ arriba. Evidentemente más pa’ arriba no pude ir”, sentenciará con sincera humildad.
A los 14 años, a Ruben (pronúnciese así, sin acento) le gustaba entreverarse con los jubilados que jugaban a las bochas en un típico club social de Montevideo. Más de una década después, volvería de Buenos Aires agrandado y con pilchas extrañas. “Venía de hacer el musical Hair y cuando pasé por el boliche en el que me crié me vieron así y me cantaron la de Zitarrosa, «No te olvides del pago si te vas a la ciudad…» («Pa’l que se va»”). ¡Y me enderezaron enseguida! Eso me puso los pies en la tierra”.

-¿Y por qué Amoroso pop ?
-Quería hacer un disco de pop negro, al estilo Otis Redding, y tocar con otros músicos, por eso están mi hijo Matías, [Gustavo] Montemurro, Nicolás Ibarburu, mi hija Lucila con Laura González en los coros. Tengo 70 años y me dieron ganas de ir marcando etapas; si la gente me lo permite, claro. Si creen que estoy haciendo algo berreta me lo van a hacer notar, eso ya lo sé.

-Además de los temas del disco, ¿qué vas a sumar al concierto?
-Voy a tocar diez temas de este disco y los que se acercan a esta música, como “Dedos”, “Malísimo”, “El rock de la calle”.

-Hay un homenajea a Barry White. ¿Es así?
-“Baby, you know…”. ¡Sí! Lo amo. Lo extraño tanto, loco. Durante muchos años, en Estados Unidos, cuando teníamos hambre y digo teníamos porque también hablo del Hugo y de Osvaldo [Fattoruso], tocábamos temas de Barry White, de los Bee Gees, de Earth, Wind & Fire, de todos. Yo empecé con el rock and roll y el twist, después el terruño me fue llevando al candombe y a cosas de la música más negra de este lado, de América del Sur y de América Central.

-No te olvides de los argentinos. Cantaste y tocaste con todos…
-¡Todos! Mercedes Sosa, Spinetta, Charly, Fito. El otro día hablaba sobre lo difícil que es para los artistas continuar, porque la gente espera un disco parecido al anterior y vos quizá salís con algo distinto. A Fito le han dado como en bolsa y yo veo y escucho lo que pasa con la música argentina y no veo gente que supere la musicalidad de Fito.

-Canciones como “La mandanga” te jugaron más en contra que a favor. ¿No?
-En Uruguay, la gente en general es más seria que en la Argentina, pero acá también me pasó que en una época hacer chistes no estaba bien visto y con “La mandanga” me tildaron de payaso. Pero si te dijera que uno de los mejores actores cómicos que conocí en mi vida fue el Flaco Spinetta, ¿qué me decís? Me sentaba una tarde con él y nos cagábamos de risa. En cambio, en el escenario, era un tipo serio. Yo soy eso y lo otro a la vez. Me costó mucho que la gente entendiera al Negro Rada. De hecho nunca gané plata con la venta de discos. El único golazo fue con “Cha cha muchacha” y justo vino el corralito.

-Se acaba de reeditar Montevideo , que es de mediados de los 90. Antes habías grabado una serie de discos exquisitos para Melopea.
-¡Claro! Me junté con Litto y grabamos Las aventuras de Rada-Nebbia ; después Hugo Fattoruso-Rada y Terapia de murga . En aquella época no sabían nada de mí en Uruguay. Me fui a vivir a México y volví a Montevideo, de visita, justo el día en que estaban entregando unos premios a la música. Los de Agadu, la Sadaic de allá, se enteraron de que había vuelto y mandaron a hacer una medalla para darme el premio a la leyenda viviente . ¡Ya me tenían como jubilado! Después grabé los dos volúmenes de Montevideo , Miscelánea negra , Black , los discos que te mencioné antes y una cantidad de cosas que ni me acuerdo. Uruguay es difícil; si no estás en Montevideo viviendo, pagando servicios, viendo a Peñarol o Nacional, no sos uruguayo. Me pasó, yo viví 12 años en Buenos Aires y en Uruguay vendía sólo mil discos de cada álbum. No los editaban allá. ¡Los importaban!

-Pero un día cambiaste Buenos Aires por México. ¿Por qué?
-Cuando vino Carlitos [Menem] me fui. Yo ya había pasado muchas cosas acá. Disfruté y sufrí con el pueblo argentino y sentí que era tiempo de cambiar. Me fui a México con una mano atrás y otra adelante, con mi familia y con la ayuda de Tania Libertad. Canté con ella 4 años, crié a mis hijos y volví a Uruguay el 20 de junio del 95, a las 10 de la mañana. A las 20.30 estaba en la intendencia de Montevideo, cantando para la gente en una carpa. Esa noche gané 1000 dólares y empezó a cambiar la mano.

-¿Te faltó tocar con alguien?
-A ver… canté con el Flaco, con Charly, con León, que me regaló su público; con Lerner… Toqué percusión con Del Guercio, canté con Nito Mestre, Mercedes Sosa, Chany Suárez… ¿Sabés con quién me hubiese gustado cantar? Con Gardel.
LA NACION